sábado, 11 de marzo de 2017

Querer.

Querer (se)
Hace tiempo que tengo como prioridad querer y no quererme, intentar ser feliz a base de rímel y pintalabios, y he aprendido que ningún rímel ni ningún pintalabios te hace más guapa, ni más feliz, que ni siquiera unos tacones te hacen subir la moral, que ser feliz es cuestión de un motivo por el cual serlo, ahora, si… 
Llevo un tiempo viendo a personas que aparentemente son muy felices pero en el fondo son personas hundidas, una de esas personas soy yo.

Soy como ese diamante que hace tiempo que no se pule, ese diamante aun no descubierto, perdido… sin ninguna puerta de emergencia por la que poder salir. 

Encerrada en ese ascensor sin arreglar, apuñalada con palabras dichas en vano, muy muerta al fin y al cabo.

Me he cansado de ser esa niña que parece que todo le vaya bien, pues soy la niña más imperfecta que puede existir, la más torpe y despistada que encontrarás, la que se tropieza mil veces con esa puta piedra con la que tropieza siempre que se la encuentra.

Me rompo a trozos poco a poco,  me apuntan con pistolas para fusilarme a críticas gente que conoce mis apariencias, personas que son bipolaridad que te corresponde según la luna.

Mi problema es confiar en que todas las ovejas son ovejas hasta que llega un punto que la oveja resulta ser el lobo, que cuanto más sabe de mí más me apuñala, así que ya me he cansado de ser tan buena ahora toca ser más cabrona que bonita.

Así que acostumbraros, que a partir de ahora voy a pisar tan fuerte que os haré temblar; Lucharé por lo que quiero de verdad y confiaré en los pocos que sé y me demuestran que darían todo por verme sonreír en los necesarios, en los que se cuentan con una mano
 los que están en las buenas y en las malas, en todas, los que vienen sin ser llamados.

A partir de ahora voy a vivir la vida a mi manera, como yo quiera, me dejaré fluir y haré cosas inesperadas, viviré nuevas experiencias y lo más fundamental seré feliz siendo como quiero ser.