lunes, 24 de octubre de 2016

Vuelvo...

Vuelvo, para quererme, para quedarme...

Para decirte que ya no necesito que nadie me diga que me quiera, que alguien me haga depender y dudar de mi misma, que ahora me quiero más que nunca, he llegado al punto en el cual,
ya me da igual quien venga, pero el que venga que se quede, que se quede para quererme tal y como soy, para hacerme ver que el mundo es bonito a pesar de todos sus obstáculos.

Y que no me mientan más que ya les he calado, que son lobos disfrazados de oveja, que al principio  encáramelan y una vez encramelados, les da por lo salado, viven en un bucle de contradicciones, y digo yo que eso tampoco es bueno, que el karma existe y a todos nos llega nuestro final.

Por supuesto no podían faltar en estos escritos esas personas que son luchadoras natas, que luchan por los demás más que por ellas, que nunca tiran la toalla, e innovan para poder salvarse de tantos precipicios que la vida les pone, que tiran para delante con una sonrisa, a pesar de estar realmente jodido, que cuando quieren, quieren de verdad, esas personas que son vida, que transmiten fuerza.

Así que sí, yo ya hace un tiempo que valoro todos los gestos de cariño y todos los momentos y detalles como esas canciones cantadas a grito pelado con tu mejor amigo, ahí es cuando te das cuenta de lo importante que es reírse, poder reírte con alguien que pase lo que pase te va a entender, y que importantes son esos abrazos llenos de llanto y dolor, que bonito poder compartir tantas alegrías y tantos momentos, que importantes esas personas que te hacen feliz estando contigo y no con algo material...

Esas personas que hacen todo lo posible por hacer feliz,  esas personas sí son felicidad, a mí que no me hablen de que no se puede describir felicidad teniéndoles a ellos.  



Finalmente vuelvo, porque tengo motivos para volver, porque  siempre hay que volver al dolor para superarlo.



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