Vuelvo, para quererme, para quedarme...
Para decirte que ya no necesito que nadie me diga que me quiera,
que alguien me haga depender y dudar de mi misma, que ahora me quiero más que
nunca, he llegado al punto en el cual,
ya me da igual quien venga, pero el que venga que se quede, que se
quede para quererme tal y como soy, para hacerme ver que el mundo es bonito a
pesar de todos sus obstáculos.
Y que no me mientan más que ya les he calado, que son lobos
disfrazados de oveja, que al principio encáramelan y una vez
encramelados, les da por lo salado, viven en un bucle de contradicciones, y
digo yo que eso tampoco es bueno, que el karma existe y a todos nos llega
nuestro final.
Por supuesto no podían faltar en estos escritos esas personas que
son luchadoras natas, que luchan por los demás más que por ellas, que nunca
tiran la toalla, e innovan para poder salvarse de tantos precipicios que la
vida les pone, que tiran para delante con una sonrisa, a pesar de estar
realmente jodido, que cuando quieren, quieren de verdad, esas personas que son
vida, que transmiten fuerza.
Así que sí, yo ya hace un tiempo que valoro todos los gestos de
cariño y todos los momentos y detalles como esas canciones cantadas a grito
pelado con tu mejor amigo, ahí es cuando te das cuenta de lo importante que es
reírse, poder reírte con alguien que pase lo que pase te va a entender, y que
importantes son esos abrazos llenos de llanto y dolor, que bonito poder
compartir tantas alegrías y tantos momentos, que importantes esas personas que te
hacen feliz estando contigo y no con algo material...
Esas personas que hacen todo lo posible por hacer feliz,
esas personas sí son felicidad, a mí que no me hablen de que no se puede
describir felicidad teniéndoles a ellos.
Finalmente vuelvo, porque tengo motivos para volver, porque
siempre hay que volver al dolor para superarlo.

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